Club de posteos Niña_Cyborg: La escritura en tiempos de la era digital

Ocurrió en febrero. La pantalla del celular se encendió ante una notificación que mi incipiente rasgo obsesivo compulsivo no me permitió dejar pasar. “Niña Cyborg (@clubdeposteosninacyborg) solicitó seguirte”. El perfil solo tenía una imagen, la de un computador dibujado en Paint.

Por Camila Hormazábal M.

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Me intrigó. Acepté. Seguí la cuenta de vuelta.

La descripción del perfil señala que se trata de un “Club de lectura, escritura y performance para niñas millenials deprimidas”. Inmediatamente quise saber de qué se trataba, aunque tuve que esperar unos meses para saber más. Javiera Astudillo –en adelante, Java– y Estefanía Duarte –Du– fueron las encargadas de abrir la ventana virtual para sacarme de las dudas acerca de este peculiar espacio virtual.

¿Cuál es el origen del club?, ¿cuándo y quiénes lo fundan y conforman actualmente?

Java: En octubre del 2017 hice un viaje a Buenos Aires, escapándome de lo malo que había sido mi año. Allá planeé un encuentro con Malén Denis (hipervínculo con su página: http://hellomalen.tumblr.com/), una escritora que conocí por un video de Youtube en el que leía un poema hermoso llamado “Big”. Hacía poco me había reencontrado con la escritura, porque sentía que era un mecanismo para canalizar las cosas que me estaban pasando. Malén me invitó a su taller de escritura, que hacía en su casa. La experiencia en ese lugar fue muy hermosa e íntima. Era un grupito pequeño de personas que leían sus poemas y cada une tenía la obligación de hacer un comentario al final. Malén no solo nos guiaba en la escritura, sino que también en cómo comentar, cómo hacer una crítica. Yo me enamoré de ese espacio, y fue allí la primera vez que leí un poema mío frente a otres y recibí un feedback. Escuchar las emociones que eso provocaba fue algo que me causó mucho impacto. Sentí que era parecido a lo que hago en el teatro: una sensación de compartir.

Poesía entre la hierba (Ep. 5)

Cuando volví a Santiago deseaba mucho encontrar un espacio así, pero no conocía ningún autor o autora que se pareciera a las cosas que me estaba gustando leer. Conté mi experiencia en el taller de Malén en un estado de Facebook para pedir recomendaciones de espacios similares. Como no estaba segura de que hubiera algo así, dije sin muchas ganas “o hagamos uno propio”. La gente enganchó caleta con la idea, entre elles la Du, con quien ya habíamos trabajado en otros proyectos juntas y nos entendíamos super bien desde lo creativo. Yo admiro mucho su trabajo y que ella conectara con mi idea fue como un trampolín para decir: “ya, sí, quiero hacerlo, hay que hacerlo”.

Le hablé y quedamos de juntarnos. En la primera reunión cachamos lineamientos, ideas de actividades y todo lo que pretendíamos a corto, mediano y hasta largo plazo. Ambas estábamos escribiendo ene y teníamos ganas de que esos textos salieran de nuestro pc o de las notas del celular. Queríamos transformarlos, usarlos, exponerlos.

Tras la junta, decidimos hacer una convocatoria virtual. Hicimos un cuestionario de cosas aleatorias que creíamos que podían servir y lo compartimos en nuestras redes sociales. Las personas tenían que enviar un email pidiendo un cuestionario y las preguntas eran del tipo: ¿cuál es tu monito animado favorito y por qué? Al final pusimos la típica ¿por qué te gustaría ser parte del club? En realidad, el principal criterio fue el que la gente escribiera de manera entendible y que fuera de nuestra onda, que tuviéramos intereses en común.

Elegimos a 9 personas, aunque un par se fueron por cosas de tiempo, trabajo e intereses. Una llegó después. Al principio era bacán porque había un ingeniero y me gustaba decir como “hay hasta un ingeniero”. Ahora somos todos gente del mundo del arte.

Actualmente el Club está formado por Norka Ivanov (artista visual), Fito Mellado (artista visual), Vicente Felmer (estudiante de teoría e historia del arte), Esperanza Hernández (diseñadora teatral), Ilian Carvajal (artista visual), John Álvarez (diseñador teatral), Javiera Astudillo (actriz) y Estefanía Duarte (directora de arte y cine).

 

¿Qué implica para ustedes denominarse como un “club”? ¿qué dinámicas se articulan a partir de esta forma de organización?

Du: Nuestra iniciativa era formar un grupo con gente que tuviera ganas de escribir y leer y que, además, compartiéramos gustos similares. La intención nunca ha sido levantar un taller en el que se genere una relación profe-estudiante, porque no nos sentimos con la capacidad de enseñar y porque tampoco pertenecemos al área literaria o pedagógica. Por esto quisimos formar más bien un “club” en el que el modo de relacionarnos sea más bien horizontal. También la idea de club es una referencia a nuestra infancia noventera: El club de Mickey Mousse o Club Salo, muy de la era de la transición a nuestros cuartos propios conectados.

Java: Yo creo que nos gusta mucho la palabra y la idea de club. Además, suena como algo más cotidiano, algo amigable, horizontal. Como casa club, te juntas con amigos y haces cosas que te gustan. Podríamos haberle puesto colectivo, porque la idea es que lo sea, pero la palabra te lleva altiro a algo más formal. De todas formas, es un colectivo y creemos que en un club las actividades también funcionan así.

¿De qué manera, a propósito de lo anterior, se relacionan con lo literario?

Du: La motivación principal de nuestro club es relacionarnos con la lectura y la escritura de manera libre. También preguntarnos si estar frente a una pantalla gran parte de nuestro día, leyendo y escribiendo nuestros “estados”, podría pertenecer también a una nueva forma literaria.

Java: Por eso mismo, nuestra manera de abordar lo literario ha sido muy instintiva. Hemos hecho dinámicas grupales, actividades tan distintas que van desde cadáveres exquisitos a covers de reguetones. Alguien escribe algo y lo comparte, comentamos. Ha habido instancias donde nos ponemos más exigentes y pulimos los textos hasta lograr cierto objetivo grupal o personal, y en eso pueden pasar semanas. Cada uno comenta o aporta desde lo que entiende o desde la disciplina que estudió o estudia. Mis comentarios, por ejemplo, siento que son super teatrales, lo que yo espero que suceda en un texto es lo que espero que suceda con una obra, por ejemplo. Somos un grupo que se junta a leer cosas que les gustan, escribir a propósito de eso o a partir de un tema que definimos.

¿Cuál es la motivación de construir este espacio?

Du: Experimentar la escritura y lectura sin limitantes académicas. Se forma también preguntándonos si es posible que personas equis se junten a escribir sin tener idea cómo hacerlo.

Java: Yo tenía ganas de escribir y de ver lo que otros escribían. Al mismo tiempo, compartir, experimentar y exprimirnos en la escritura. Quería obligarme a ser sistemática en el ejercicio escritural.

¿Cuál es el objetivo del club?, ¿la idea inicial se condice con su momento actual? 

Du: A propósito de la segunda pregunta, creo que nuestra idea de club partió desde un deseo, casi como “hagamos una fiesta”. No nos sentamos a pensar o profundizar sobre los objetivos; teníamos una inquietud porque estábamos compartiendo lo que escribíamos en nuestros estados de Facebook y nos dimos cuenta de que otrxs también querían o estaban haciéndolo. Hoy en día el club está en receso, pero hasta el momento creo que había una idea que con el tiempo fue adquiriendo cuerpo y profundidad. Ejemplo de esto es el texto “Lo que hacemos para ganar Plata”, que fue nuestro primer ejercicio de escritura en enero de este año. Luego de unos meses retomamos ese texto y aprendimos a editar en conjunto.

Java: Uno de los primeros objetivos fue: hagamos una lectura de poemas por livestream. Queríamos usar las plataformas virtuales, darle un uso artístico.  Si todos ven las historias, hagamos algo ahí. Fue nuestra primera “presentación virtual”, en enero. Ahí leímos los poemas de “Lo que hacemos para ganar Plata”. Meses después decidimos retomar esos textos, editarlos, trabajarlos más y hacer un fanzine. Ahora nos tomamos una pausa, creo que estos meses fueron intensos y estábamos un poco cansades. Pero en diciembre o enero la idea es retomar este proyecto y terminarlo. Igual nos gusta mucho más lo virtual, pero queríamos darnos el gusto de hacer un fanzine en papel. Será algo especial igual, porque estará mezclado con una actividad virtual participativa.

 

¿Por qué la virtualidad se configura como el eje articulador del club?, ¿en qué se traduce?

Java: Se traduce en compartir, en generar instancias de exposición, presentación, performances virtuales. Al final las niñas_cyborgs no somos solo nosotres. Hemos hecho un par de actividades utilizando hashtags, o pedimos que nos manden fotos con textos, y la gente las ha enviado. La idea de lo virtual posibilita la apertura de las actividades y la participación de otres de una manera directa. También lo virtual es algo en lo que estamos siempre, ya es parte de nuestra organicidad, estamos pegadas al celu, a las redes sociales, y si estamos tan pegadas entonces, ok, que este sea también nuestro canal expresivo y creativo. Tomar esa conciencia y hacerla acción.

 

¿De qué manera creen que la virtualidad ha permeado el desarrollo del ejercicio literario?

Du: En los formatos y el acceso a los trabajos; es interesante el fenómeno Google PDF, por ejemplo, o el blog como lugar de escritura. Pongo como ejemplo el texto “Los fantasmas de mi vida” de Mark Fisher, un libro generado a partir de los ensayos y críticas que el autor hace a través del blog KPunk o el Art Lit, que se forma a partir de autores que comienzan desde internet.

Java: Yo creo que le ha otorgado imágenes diferentes, nuevas formas. Podemos escribir como si estuviéramos chateando con alguien y darle esa estructura. Tao Lin, por ejemplo, usa directamente la interfaz de un chat o de Google en sus textos. Tú inmediatamente te conectas con todo lo que eso significa. Nuestras emociones y vivencias ocurren en la virtualidad también, y siento que hay mucha gente que aún no lo integra, como si existiera una “vida real” que deja fuera la “vida virtual”, como esa típica frase de “get a life” (o “consigue una vida”), refiriéndose a alguien que pasa muchas horas en el computador. Es interesante tomar en cuenta esa mirada, esa perspectiva, porque eso es lo que muchos somos también.

¿Cómo han socializado su trabajo?, ¿han participado en alguna instancia creativa junto a grupos similares?

Java: En septiembre, la cantante Bernardita Fiorentino, que sigue nuestra cuenta, nos invitó a hacer algo en conjunto para una actividad del Colectivo Tracalá llamada Living Sónico, en el Festival de Poesía y Música. Hicimos una lectura por micrófono, musicalizada-atmosferizada. Fue muy bonito, la gente se sentaba en sillones y tenía que ponerse audífonos, si no, no escuchabas nada. También hace un tiempo nos invitaron a desarrollar un proyecto para el Encuentro Interdisciplinario sobre la Muerte, organizado por el Colectivo Gamera. Ahí hicimos Funerapp, una performance sobre una aplicación para diseñar tu velorio soñado, donde el material literario que generamos era el “Términos y Condiciones” de la app, junto a poemas y textos que hicimos durante el proceso de investigación. Esos los expusimos en unos iPhones que pusimos con unos palos de selfie por el costado de un ataúd.

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¿Qué proyectos esperan desarrollar? ¿cómo visualizan el desarrollo del club?

Du: Haremos un lanzamiento para celebrar nuestro primer aniversario con dos fanzines: “Lo que hacemos para ganar Plata” y “Sad.txt”. Después de casi un año, cada une ha ido definiendo ciertos estilos de escritura y nos gustaría poder desarrollar y visualizar esas diferencias y diversidad, que van desde el ensayo hasta la poesía.

 

¿Qué importancia le asignan a internet en sus propias vidas?, ¿por qué?

Du: No creo que internet en nuestras vidas se pueda definir en escala de valores de importancia, porque creo que la era de internet es como el capitalismo, un fantasma que está metido en todo y que genera contradicciones y es “importante” en la medida que podamos preguntarnos cómo penetra hoy en día. Ya es evidente que internet es parte de nuestra vida, pero ¿qué significa eso?

Java: No sé si Internet es fundamental para la vida de las personas. Al igual que todas las tecnologías, facilita, pero obviamente podemos vivir sin internet. Con esta pregunta sobre la importancia pareciera que fuera algo esencial y no lo es. Para nuestro proyecto sí es importante, porque se expresa por ahí y se relaciona con las temáticas o preguntas que podemos desprender de su uso. La cosa es ver qué podemos hacer con esto que existe, crear con eso. EP

 

 

 

 

 

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